Reciben con honores a S. S. Francisco en Palacio Nacional

Héctor Javier Álvarez Romero, corresponsal

 

Luego de que el Santo Padre Francisco pasara su primera noche en México; desde las primeras horas del sábado 13 de febrero, el sucesor de Pedro tendría una agenda bastante ocupada, puesto que como primer acto Protocolario fue recibido por el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, el Lic. Enrique Peña Nieto, junto a la primera dama y todo el cuerpo político de esta Nación en uno de los lugares más emblemáticos de este territorio, El Palacio Nacional, lugar donde por primera vez fue recibido un el máximo jerarca de la Iglesia Católica.

Para iniciar formalmente la ceremonia cívica, en uno de los patios del Palacio Nacional, se entonaron los Himnos de ambas naciones (México y Vaticano), finalizando las actividades cívicas, el presidente Peña dio un breve recorrido a Francisco hasta llegar al patio central, lugar donde ambos jefes de estados dirigieron saludos a la nación y a los ahí presentes, quienes estallaron en júbilo tras su primer encuentro con el Sumo Pontífice.

Por su parte el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos mencionó: “Como Jefe de Estado, hoy en Palacio Nacional, el Gobierno de México reconoce con honores su investidura. Como Papa, los mexicanos le damos la más cálida y fraternal bienvenida a nuestro país… Su Santidad, México lo quiere. México quiere al Papa Francisco por su sencillez, por su bondad, por su calidez. Papa Francisco: Usted tiene un hogar en el corazón de millones de mexicanos…”

De igual manera reconoció los retos y dificultades que se encuentra la humanidad, mencionó: “El individualismo, el consumismo y la permanente ambición de tener siempre más, no sólo provocan ansiedad y frustración, también atentan contra la solidaridad humana y el cuidado del planeta, que es nuestra casa común”; también reconoció que: “Tenemos que renovar la esperanza en el futuro, la esperanza es camino y es luz… Va a recorrer nuestro país de frontera a frontera; conocerá la pluralidad de sus expresiones étnicas y culturales…  Éste es el México que lo recibe con el corazón y los brazos abiertos. Somos una comunidad que valora a la familia; una sociedad solidaria y una Nación forjada en la cultura del esfuerzo”.

Por su parte, el Papa Francisco agradeció las palabras de bienvenida del presidente Enrique y mencionó: “… vengo como un misionero de la misericordia y la paz…  también como un hijo que quiere rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe…”

Desde un inicio Francisco externó su apoyo a la juventud mexicana pues no dudó en declarar que la principal riqueza de México son sus jóvenes “… México tiene ahora un rostro joven; sí, tienen a sus crías. Un poco de más de la mitad de la población está formada por los jóvenes. Esto le permite pensar y planificar un futuro, un mañana. Esto da esperanza y apertura al futuro. Una Nación rica en jóvenes, es un pueblo capaz de renovarse, para transformar; Es una invitación a mirar con entusiasmo hacia el futuro y, al mismo tiempo, nos desafían de manera positiva en el presente”. 

De igual manera mencionó: “A los dirigentes de la vida social, cultural y política, les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz.”; con ello manifestó el apoyo con el que cuenta la Nación Mexicana por parte de la Santa Sede, para la realzar la belleza de este país que ha sido acompañado, por siglos, de la religión católica, y que en conjunto podrán lograr “… la edificación de la civilización de amor”.

Finalizado el intercambio de mensajes el Papa Francisco saludó a algunos de los presentes quienes en ovaciones y vivas le despedían del Palacio Nacional.

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